Hoy vi al pasar, en los televisores del andén del subte, una publicidad que me encantó:
Se ve a una chica llorando en su departamento mientras tira fotos y más fotos de un muchacho que tenía colgadas por toda la casa. Sin dejar de llorar mete en la bolsa de residuos una catarata de peluches y hasta el muñeco de la torta de bodas. Saca a la calle dos bolsas de consorcio asurín, llenas de recuerdos. Se larga a llover y la lluvia cae sobre las bolsas. En la escena siguiente se la ve feliz al teléfono, diciendo "mi amor", mientras vuelve a colgar las fotos. (Parece que esa noche los recolectores de residuos no pasaron).
